20 de septiembre de 2012

B *

No hay día que no me acuerde de vos, en mínimos detalles, pero ahí estás. 
Me acuerdo de pequeñas cosas que me sacan sonrisas gigantes.
No se si te extraño a vos en particular, extraño como eras conmigo. Cuando estabas conmigo, te convertías en un Dios para mí, no había palabra que no te creyera (creo que hasta mirando el cielo azul, si me decías que era amarillo, lo creía). Me sentía totalmente cuidada con vos, estando con vos no había nada malo que me pueda pasar, o bueno, eso pensaba yo.
Día a día lamento todo lo malo que te cause, cuanto me equivoqué y no supe ver, pero es en vano, porque ya paso. 
Me encantaría volver a todo lo de antes, a que vos seas yo y yo sea vos, donde no eramos dos personas, eramos una. Me regalabas sonrisas y miradas profundas, "te amos" a puro sentimientos, besos dulces y abrazos agradables.
Como no iba a enamorarme de vos si fuiste un sol conmigo, si me enseñaste a admirar la lluvia y a amarte sin porques, si luchaste por mí más que San Martín en los Andes, si me cuidaste como si fuese oro, como no enamorarme de vos si eras vos.
Necesito hablar con vos, escuchar tu voz que tanta paz me daba, tomar tu mano fría como el hielo y darle calor con la mía, comer pipas juntos, pelear hasta que me abraces tan fuerte que no pueda salir y tenga que rendirme, tu piel, tu aroma, tus caricias, tu protección. Te necesito a vos en resumidas palabras y todos los momentos juntos. 
Hasta el día de hoy, no me olvido de vos, solamente sigo sin vos.
Siempre serás mi primera historia, mi primer amor y ojalá algún día, todo vuelva en su lugar, y vos y yo seamos lo que fuimos, o que se asemeje.
Simplemente gracias por haberte cruzado en mi camino y llegar a ser lo que sos para mí.